Nuestra historia comenzó en 1890, cuando la pasión por la tierra y el vino dio origen a un legado familiar que ha perdurado por generaciones. Desde esos primeros pasos, hemos cultivado no solo los viñedos, sino también una profunda conexión con el terruño mendocino. A lo largo de los años, hemos fusionado tradición y visión, manteniendo viva la esencia que nos distingue.
"Lo distintivo de nuestros vinos y espumantes, radica en su autenticidad, ya que expresan el carácter único de nuestras viñas, el clima privilegiado de la región y la experiencia artesanal que se ha perfeccionado con el tiempo. Cada sorbo ofrece una experiencia sensorial que habla de nuestra historia, de la riqueza de la tierra y del cuidado que ponemos en cada detalle".